Mi Padre me dió un alma para adorar y vivir como ninguna otra criatura que antes o después Él mismo haya creado; pues me ha llamado su hijo y me ha creado a su imagen y semejanza.
Mi Padre me dió un corazón, para alegrarme y entonar cánticos ante su majestuosa presencia, para acongojarse y ser solidario ante la desgracia de un hermano y para guardar lo más hermoso que nos ha concedido, la posibilidad de amarle y amarnos los unos a los otros infinitamente.
Mi Padre me dió dos brazos, cálidos y suaves, para ofrecer consuelo y ayudar a mi hermano con las cargas que puedan ser compartidas; y también para hacer más fácil llevar el corazón de alguien cerca a nuestro corazón.
Mi Padre me dió dos ojos, para no cegarme y poder apreciar las maravillas que me ha regalado, para ver que no estoy sola y para reconocer a un hermano cuando está a mi lado.
Mi Padre me dió una vida, para compartirla contigo en el amor de Cristo, para adorarlo juntos y para ser feliz todos con amor y en amornía.
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Los regalos de mi padre
Imself Celedón
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Dios te bendiga!!!.... te felicito por tu blog, saludos desde Montería. Definitivamente ese es nuestro Padre.
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